¿El ajo alimento o medicina?

El ajo (Allium sativum), se utiliza ampliamente como saborizante en la cocina, pero también se ha utilizado como medicina a lo largo de la historia antigua y moderna; se ha tomado para prevenir y tratar una amplia gama de condiciones y enfermedades.

El ajo pertenece al género Allium y está estrechamente relacionado con la cebolla, el rakkyo (una cebolla que se encuentra en Asia), el cebollín, la cebolleta, el puerro y el chalote.

ha sido utilizado por los seres humanos durante miles de años y fue utilizado en el Antiguo Egipto tanto para fines culinarios, como por sus beneficios terapéuticos.

Podemos afirmar que el ajo reduce la arteriosclerosis, disminuye el riesgo de formación de trombos y, por lo tanto, previene los accidentes vasculares.

“El ajo tiene un efecto vivificante: combate el estrés y rejuvenece; además, es adelgazante y desintoxicante del sistema circulatorio”

Por ejemplo, la utilización de cápsulas gastroresistentes de ajo aumenta sus propiedades al impedir la destrucción de sus principios activos por parte de los jugos digestivos.

Puedes encontrar estos complementos en cualquier farmacia, tiendas naturistas o herbolarios.

Qué nutrientes nos aporta el ajo

El ajo es rico en vitaminas Bi, B2, B3, C y en fósforo. Es un alimento altamente energético (149 calorías por cada 100 gramos); contiene proteínas e hidratos de carbono, pero no grasas.

Sin embargo, no destaca por sus nutrientes, ya que se toma en cantidades pequeñísimas, si no por sus principios activos, unas sustancias capaces de prevenir y curar un buen número de dolencias, y cuyos beneficios podemos aprovechar por pequeña que sea la cantidad consumida.

El ajo es un antibiótico natural

La pulpa o carne del ajo está formada por un aceite que contiene un principio activo denominado alicina, un aminoácido responsable, una vez metabolizado por nuestro organismo, de su fuerte y característico olor.

La alicina es, asimismo, la responsable de su acción bactericida y fungicida, es decir, es capaz de acabar con los virus, hongos y bacterias, además de reducir los niveles de colesterol y de lípidos en la sangre.

La alicina se destruye con el calor, pero una vez cocinado el ajo se liberan otras sustancias, como la adenosina o el ajoeno que poseen propiedades anticoagulantes y que ayudan a reducir el nivel de colesterol malo en sangre.

Pero el ajo no destaca sólo por su capacidad antibiótica. Además:

Reduce la presión arterial.

  • Ayuda a reducir el bloqueo de las arterias y a reparar los daños causados por la arteriosclerosis.
  • Ayuda a prevenir y aliviar la claudicación intermitente (dolor en las piernas al caminar causado por la arteriosclerosis).
  • Actúa como anti inflamatorio.
  • Su uso prolongado ayuda a prevenir ciertos tipos de cáncer.
  • Ayuda a incrementar el nivel de insulina en el cuerpo, reduciendo así los niveles de azúcar en la sangre.
  • Algunos estudios indican que incrementa ligeramente el nivel de serotonina en el cerebro ayudando a combatir el estrés y la depresión.

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